Las primeras siete vidas de Tariku

Las primeras siete vidas de Tariku

  Cuando adoptamos a Tariku poco nos podíamos imaginar que su vida  fuera poco más de lo que podían haber sido los años que indicaba su expediente: cuatro, cuatro años que nos dijeron que había cumplido hacía ya unos meses.  Tenía un aspecto de niño escuálido, con la cabeza rapada por  la reciente tiña pasada, sus poco más de 105 centímetros y sus 15 kilos.

 Cuando comenzó a hablar nuestro idioma (a veces le habíamos oído algunas frases en un idioma que no sabíamos muy bien cual era),  fuimos averiguando su vida, su historia que luego pudimos comprobar al viajar de nuevo a Etiopía.

 En su “primera vida”  de su padre no supo nunca nada y su madre  cuando Tariku contaba con tres años, ante la desesperada situación en la que se había visto sumida tras una larga enfermedad, decidió dejarlo a cargo de sus tíos y marchó a Siria a trabajar.

 Desde los cuatro a los cinco años andaba cuidando vacas en los escasos pastos de su poblado y también se dedicaba a llevarle el agua a un campesino que le pagaba un birr “de vez en cuando”, para ello caminaba varios kilómetros al día varias veces.

 Con seis años había pasado a ser guardia en un pequeño local propiedad de una cooperativa de cultivo de tezz, una suerte, porque a la vez de conseguir algo de dinero para sus tíos con los que vivía, llevaba a casa cereal para la injera, pero no tuvo suerte porque ese año no llovió y no tuvo tezz que guardar.

 Con siete años se trasladadó a vivir en un parque visitado por numerosos “farengis”  y se dedicaba a la limpieza de los coches en el aparcamiento para luego pedirles una propina a la par que vendía limones a la orilla del lago para aliñar  las deliciosas tilapias pescadas al amanecer.

 Con ocho años vivía en la ciudad, mendigando entre incluso los que eran más pobres que él,  pasando al poco tiempo a ser “guía turístico”; había aprendido algunas palabrejas en castellano por un tío etiopecubano y se dedicaba a llamar la atención con un “¡¡hola caracola!!”, para luego acompañar a los que le hacían caso y además de pedirles una propina sentarse a tomar con ellos un refrescante mirinda.

 Con nueve años su tío lo llevó a un orfanato donde les dijeron que viviría en Canadá, en ¡¡América!!. De allí en muy poquito tiempo pasó a una casa toda pintada de verde, donde misteriosamente pasó a tener 5 años de nuevo pero donde al menos comía, eso sí, un día comía espaguetti y el otro arroz,  al día siguiente espaguetti y al otro de nuevo arroz.

 A los poquitos días nos conoció a nosotros y empezó su séptima vida y nosotros comenzamos la mejor parte de la nuestra.

 Texto: Paco Carrión.       

Fotografía: Ais Fotógrafos.      

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Participa en el concurso de relatos cortos de Abay 

(Pulsa en el enlace para ver las bases)

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10 Responses to “Las primeras siete vidas de Tariku”


  1. 1 madredemarte marzo 11, 2011 en 9:31 am

    Qué historia tan triste y tan bonita a la vez!! Felicidades por haberos encontrado.

  2. 2 Paco marzo 11, 2011 en 9:59 am

    Hola “madredemarte”, el relato es ficticio.. aunque reune “pedacitos” de historias de muchos de los niños que he conocido tanto de los adoptados como de los que ha podido conocer en Etiopía. No obstante estoy encantado de “haberme encontrado” con ellos.

    Un saludo.

  3. 3 uxia marzo 11, 2011 en 11:19 am

    Precioso relato, Paco.
    Ficticio pero tan real!!!!

    Un abrazo

  4. 4 paula marzo 11, 2011 en 6:41 pm

    Hola paco,había leido el relato,de hecho lo enlacé,pero no me había fijado en lo del concurso,me leo las bases que seguro me apunto

  5. 5 Ana marzo 11, 2011 en 11:00 pm

    Aunque sea ficticio: Escalofriante, Paco, me he quedado sin palabras. Que suerte han tenido esos niños al ser adoptados con esos padres como vosotros. Seguid así, un abrazo.

  6. 6 blogabay marzo 11, 2011 en 11:25 pm

    Hola Ana, nada comparable a la suerte que hemos tenido nosotros de tenerlos. Un abrazo.

  7. 7 JuanFran marzo 12, 2011 en 6:15 pm

    Hola amigo, siempre has tenido una virtud que ha sido hacer fácil lo dificil, ….pero en esto os habeis superado. Un beso a los 4.

  8. 8 Pepa marzo 14, 2011 en 12:52 pm

    hola
    “HACER FACIL LO DIFICIL” es una frese que me encanta y desde luego que te define muy bien Paco.
    ¡FELICIDADES!

  9. 9 Montse marzo 14, 2011 en 8:07 pm

    Narrar lo que nos duele quedandonos con lo que hemos aprendido es un arte que no todos saben desarrollar. Que suerte hemo tenido todos de ir aprendiendo. Porque todos tengamos las vidas necesarias…

  10. 10 Carmen marzo 14, 2011 en 11:00 pm

    Me ha ENCANTADO, aunque sabemos que muchas veces la realidad supera la ficción.Muy triste pero PRECIOSO.


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