Buena noches Nerea;

Quería comentarte algunas cosas. Por lo que he leido en varios foros y en Abay, sé mas o menos lo que piensas,pero quería hablarlo de una forma mas clara.

Por si acaso, no te pongo los nombres reales, no es por tí, si no por lo que pudiera pensar otros que lo lean, hay mucho jaleo últimamente en los foros con este tema.

Soy Ana, madre de Pablo y de Eva. Pablo vino de Etiopía y Eva de China, con 2 años y 6 meses cada uno de ellos. Su padre y yo, estamos encantados con los dos, son muy diferentes, pero un regalo del cielo. Eva tiene ahora 6 años, y Pablo casi 3. Fuimos a Etiopía por los problemas que nos daba en China para una segunda adopción, por los ingresos. Sin comentarios.

Bueno, el tema es que por ahora no hemos hablado con ninguno de los dos sobre sus orígenes, no hemos vuelto a sus países después de la adopción ni nos gustaría hacerlo por ahora. De Eva sabemos que su madre la abandonó en un hospital porque no podía cuidarla y tenía 2 hijos más y de Pablo que lo cuidaba su abuela porque los padres salieron de la ciudad para trabajar en el campo y no volvieron.

Eva sabe que vino de China y sabe que no estuvo en mi tripa pero no sabe que hubiera otra madre, sólo el cuento que le contamos: estaba esperando en el hospital porque tardamos en ir a buscarla, no le decimos nada de dos madres ni queremos hacerlo. Ella se sentiría mal. Pablo no pregunta nada pero la idea es hacer lo mismo.

No les vamos a negar donde nacieron porque es evidente pero no queremos incluir madre, padre, abuelos y hermanos que no sean los que están aquí. A ellos no les tenemos localizados y pensamos que no es necesario tener relación si no nos conocemos. A veces pasa en las familias normales: primos lejanos, tíos, padre de hijo no reconocido y no hay problema.

Mi marido y yo siempre pensamos que la adopción era igual que tener un hijo biológico y queremos tratarlos igual, sin diferencias, con una madre, un padre,
cuatro abuelos, tíos, primos y demás, pero los de aquí. Conocer cómo están las cosas allí sólo les haría daño.


Nos preocupa, un poco, cuando planteamos esto a otras familias que no lo entiendan. Nos dicen que les vamos a hacer daño, que es malo para ellos… ¿Pero es mejor dedicar toda tu vida a recordarles de donde vinieron? ¿Ir allí de vacaciones? ¿Sólo tener amigos que vienen de ese país? ¿Ir a clases o campamentos en el idioma del país que vinieron? ¿Ver que sus padres viven centrados en la adopción y lo recuerdan cada día llenando la casa de objetos del país? ¿Ir cada fin de semana a un plan que tiene que ver con la adopción y dedicarse a intentar salvar –o pagar- a los que quedaron allí siendo más  solidarios que nunca?.

Esto a nosotros es lo que nos parece realmente malo. Lo respetamos, pero parece una moda, que desde que tienes a tus hijos todo gira alrededor de ese país que solo les vió nacer, que la mayoría no situábamos en el mapa antes. No entendemos ese empeño, ellos ahora son españoles, de la familia tal y hacen su vida normal.
¿No tienen derecho?.

Muchas gracias por tus comentarios. Un saludo;

——————————————————————————–

Hola Ana;

He leído el mensaje varias veces, varios días diferentes, para ser cuidadosa con lo que responderte. Sobre todo porque he necesitado, más que otras veces, hacer un esfuerzo por abstraerme, por tomar distancia y no verlo como madre adoptiva que tiene su propia idea –personal- sobre el tema, sin que para nada sea, necesariamente, la más adecuada.

Estamos hablando de un tema espinoso, complejo, no es sólo hablar de “orígenes”, es más amplio porque, como tú bien indicas, tiene varios matices, y casi, casi diría, una forma de entender la vida en familia.

No era necesario que modificaras los datos, yo misma lo hago siempre para preservar vuestra intimidad y os pido permiso explícito, de todas formas entiendo que si participas en los foros y estás acostumbrada a la “pasión” que a veces derrochamos en los foros, te reserves. Vamos a ello:

Cada familia es un mundo, regulado por sus miembros, por su estilo de comunicación, sus relaciones internas y con el exterior. Cada familia tiene derecho a regular su estilo de vida, sus costumbres, normas y organización: Y todo ello influirá en todos los miembros.

Cuando hay niños, mientras son pequeños, muchas de las decisiones acerca de este funcionamiento corresponden a los padres sin posibilidad de reflexión conjunta, de exposición de necesidades/deseos y/o negociación. Con lo cual los padres elegimos con nuestro criterio, casi siempre, pensando en lo que creemos “lo mejor” para ellos.

Así que partiendo de este punto, vuestro posicionamiento es totalmente legítimo y respetable. Y apenas veo dudas, lo que queréis preguntar…

Aunque si vuelvo al primer párrafo y al último tengo la sensación de que quieres saber cómo me posiciono yo ante esto, aunque las preguntas de abajo son abiertas, me parecen críticas al aire y en principio supongo que son para invitar a la reflexión…

(Animo a abrir debate una vez se publique este artículo).

Te diré, en general, que soy de dejar el máximo de puertas abiertas posibles y tender a los puntos intermedios.

Con lo primero decir que aunque HOY elijamos no tener contacto con la familia bio, ni con el país de origen de nuestros hijos, deberíamos dejar abierta la vía POR SI ACASO ellos un día lo reclaman. Que no sería de extrañar viendo lo que ocurre con los adultos adoptados hace años y sus testimonios actuales.

Recoger esa información SUYA es un tesoro que corresponde a los padres. A todos nos gusta –y necesitamos- reconstruir nuestra historia (fotos, ecografías, dientes, cartilla de salud…). Y creo que, desde ahí, en la medida que podamos, es nuestra responsabilidad. Quizás en el futuro no le presten demasiada atención. Quizás sí, un poco. Quizás adquiera una importancia vital… Lo dicho, por si acaso.

Y lo que me comentas de las familias que “dedican” su vida a la adopción, el país y todo lo que lo rodea… pues, como te decía a ti antes… es legítimo y respetable.

A mí, en particular, me gustaría un día poder ahondar sobre las motivaciones que hay “detrás” de ese vuelco personal, ese vínculo profundísimo que tienen algunos padres con el país de origen de sus hijos que les lleva a comer, vestir e incluso convertirse a otra religión en algunos casos… (Pero esto sería algo más elaborado).

En este punto, yo, me inclinaría, pensando en los niños, en quedarme en ese nivel intermedio. Según vayan demandando, sin adelantarnos, sin provocar ni frenar. Su origen es una realidad y su presente otra. Es cuestión de acomodarlas como ellos necesiten, como estemos cómodos.

Y esto hay que ir valorándolo. Y para ello hay que ser flexible, hablar, estar disponible y no rechazar ninguna opción. Si un día quieren saber, que sepan. Si no –siempre que no sea por coacción- se respeta, aunque, repito, parece que no es la tendencia.

Sólo una cosita más, quería comentarte que discrepo con dos de las afirmaciones que has hecho:

1. “(…)la adopción era igual que tener un hijo biológico”.

No es igual. Hay una parte del proceso de crianza similar, pero tienen necesidades diferentes, punto de partida diferente, como mínimo.

2. “Conocer cómo están las cosas allí sólo les haría daño.”

Normalmente aquello que se nos oculta es lo que más tememos. Y si existe ¿Por qué no saberlo? Ya habrá tiempo de mirar a otro lado… (Obviamente, cuando puedan asimilarlo, que será algún día). Y ¿tan mala es la realidad de allí? Siempre hay cosas buenas, y distintos modo de mirarla. ¿No?.

Por último recordar que la Ley de Adopción Internacional , aprobada en diciembre de 2007, recoge expresamente el derecho de los hijos adoptivos a conocer los orígenes. Lástima que muchas veces en el expediente no haya “nada” y que esta Ley se haya hecho tan tarde y sin sensibilizar/educar de modo paralelo para darle la importancia que merece, que es mucha más de la que a priori imaginamos.

Comentamos lo que quieras. Mucha suerte.

Un abrazo;

Nerea

4 Responses to “Aceptar, y querer sus “mochilas””


  1. 1 Paco febrero 12, 2010 a las 12:04 pm

    Hola a todos,
    como dice Nerea, la consulta tiene mucha miga, y quizás mejor abordarla por partes.

    La búsqueda de orígenes ha ocupado mucho espacio en los foros de discusión, pero es que va a seguir ocupándolo, tiene que seguir ocupándolo. La forma de abordarla o no hacerlo creo que viene determinada por la necesidad de nuestros hijos y nunca de la curiosidad de los padres. Puede optarse por intentar cubrir esa necesidad o por considerar que no la hay. Sólo me gustaria comentar que cuando se habla de “respetar” todas las posturas no tenemos en cuenta claro la postura de los niños, por que son niños y no tienen postura claro (aunque en el futuro pueda ser tarde) , ni la de las familias de origen; y cuando incluyo a las familias de origen es porque existe una necesidad que en muchas ocasiones la han creado las ECAIS, al contarle a las familias que les ivan a dar información cadencial sobre los niños que entregaban en adopción.

    Con respecto a lo que comentas de la “moda”, sobre lo de sólo tener amigos de adopción…comentarte que los amigos son los amigos y pueden hacerse en cualquier entorno… si tienes amigos por estar hospitalizado unos días… si tienes amigos por haber estado en la mili…..etc.. como no vas a tener amigos cuando vives un proceso tan largo y en el que se comparten tantas emociones…
    ahora lo de “sólo tener amigos”, pues discrepo…. por ponerte un ejemplo del último fin de semana, el jueves cené con amigos de la ciudad donde vivo en un ambiente de fallerío, el viernes cené con amigos del pueblo y sí, el fin de semana lo pasamos genial en el mercadillo de Madrid, con amigos de Abay.
    Sobre lo de hacer ser mas solidarios que nunca….pues bueno, cuando uno conoce la realidad de Etiopía y ve que puede hacer algo por cambiarla, pues si tiene posibilidad pues lo intenta.

    Un saludo.

  2. 2 Susana febrero 12, 2010 a las 1:25 pm

    La impresión que me da a mi este mensaje es el de alguien que tiene una postura inamovible y que sólo quiere que le den la razón, que confirme que su punto de vista es el adecuado. Si están tan seguros de lo que hacen, ¿por qué le preocupa lo que piensen otras familias? Pide respeto para su opción, pero, ¿lo tienen ellos para los que toman una opción distinta – que califican de algo “realmente malo”, “una moda”…?
    Pienso que entre las dos posturas que plantea esta mujer hay muchos y muy sanos términos medios.
    Me parece muy acertado todo lo que dice Nerea, aunque me sorprende que no haga alusión a una frase que a mí me ha llamado mucho la atención: habla de los países de origen de sus hijos como un lugar “donde sólo nacieron”… ¡¡¡Y llegaron con 2 años y medio!!!

  3. 3 emma febrero 12, 2010 a las 9:16 pm

    La adopción internacional es relativamente reciente en nuestro país. Nadie nos ha preparado para enfrentarnos a su realidad: nuestros hijos proceden de países empobrecidos, la mayoría tienen familia biológica viva y algunos de ellos han vivido sus primeros años, o meses, en contacto con ella, lo que les dejará sin duda una huella indeleble. Una cosa es que nos lo digan en las charlas y otra muy distinta será vivirlo y asumirlo. Los testimonios y vivencias de las familias adoptivas con respecto a esta realidad van superando con creces las expectativas de psicólogos, asistentes sociales y profesionales del campo de la adopción. Porque parece sencillo llegar con un niño de otro país y partir de cero. Pero no se parte de cero: ese niño tiene un pasado, una vida anterior auqnue sea breve, y por eso en nada tiene que ver adoptar con tener un hijo biológico. En nada excepto en el cariño. Y de esta asunción nace la intención (o no) de integrar en nuestra vida al país o a la familia biológica de origen. En esto hay un término medio, como en todo. Sin forzar, pero sin ocultar datos, aunque sean dolorosos son suyos, es su historia.
    Pienso que no es necesario convertir nuestra casa en una reproducción de la decoración etíope,china, etc, pero sí pueden colocarse recuerdos del viaje, libros, algunas referencias al país de origen que dejan la puerta abierta a iniciar una conversación si los niños quieren, pequeñas pistas que indican a nuestros hijos que respetamos su pasado y que no hay nada que temer si quieren hablar de ello. Tampoco creo necesario restringir el círculo de amigos a otros niños adoptados, pero sí es cierto, como dice Paco, que en este proceso se hacen también buenas amistades y es bueno que perduren. Veo muy positivo que el niño tenga también referencias de otros niños que son como él:adoptados y con rasgos diferentes. Por supuesto no todo tiene que girar entorno a la adopción.
    Nadie dijo que fuera fácil, pero creo,Ana, que intentar llegar a un punto medio puede ser positivo para tus hijos. Decidir negar sus vida anterior u ocultar información de su familia biológica creo que es muy negativo. Esta información puede darse en función de la edad del menor, añadiendo datos una vez van madurando. Y por supuesto respeto a quien inicia relación con la familia biológica optando por una adopción abierta: es algo que con toda probabilidad dentro de unos años nos parecerá normal. Insisto, es algo para lo que no nos han preparado pero está ahí, y por mucho que se niegue no deja de existir.
    Suerte y un saludo

  4. 4 Beatriz febrero 13, 2010 a las 5:04 pm

    Hola me llamo Beatriz, tengo 38 años, estoy casada, tengo 3 hijos, soy abogada y fui adoptada de recién nacida.

    Leyendo la entrada de Ana no puedo evitar fijarme en los dos puntos siguientes:

    “A veces pasa en las familias normales: primos lejanos, tíos, padre de hijo no reconocido y no hay problema.”

    Y no puedo evitarlo, porque habla de FAMILIAS NORMALES; soy consciente de que el lenguaje a veces nos traiciona, y que con ello quiere referirse a las familias constituidas a través de la genetica, pero también soy consciente de que este lenguaje revela su consideración de las familias constituidas a través de la adopción como NO normales, y no sólo eso sino que además dice que no hay problema y eso no es verdad, en las familias “genéticas” sí hay problemas por la falta de trato, por la distancia, por el no reconocimiento de algún hijo, puede que durante un timepo no sea importante, pero llega un momento en el que alguien se enfada, alguien reprocha, y la familia se resiente, tiene problemas, que se pueden solucionar o no.

    “Mi marido y yo siempre pensamos que la adopción era igual que tener un hijo biológico y queremos tratarlos igual, sin diferencias, con una madre, un padre,
    cuatro abuelos, tíos, primos y demás, pero los de aquí. Conocer cómo están las cosas allí sólo les haría daño.”

    Tener hijos, ser una familia, ser padres y madres es siempre igual, da igual que esa familia se haya constituido a través de la genética, o a través de la adopción, si las cosas funcionan correctamente, se establecerán las relaciones afectivas y los vínculos propios de la filiación, de amor infinito e incondicional de los padres hacia los hijos, y viceversa.

    Pero no es verdad lo demás, hay diferencias, porque no es lo mismo engendrar, gestar y parir un hijo propio, que hacer propio un hijo que es ajeno, porque lo han engendrado, gestado y parido otras personas, sus progenitores.

    Y es diferente, porque esas personas, esos progenitores, nos guste o no son unos padres, sobre todo una madre. Es decir, que las personas que hemos sido adoptadas SÍ tenemos 2 madres, y 2 padres, como mínimo; en mi caso yo tengo una madre y un padre, una madre de nacimiento que me dio la oportunidad de nacer y un progenitor que no sabe que existo.

    Y lo que a los hijos, a las personas, nos hace daño no es el saber de la realidad de nuestros orígenes, por dura que sea esa realidad puede doler más o menos;lo que 100% seguro nos hace daño es el no saber.

    Si a todos nos inquieta y angustia, incluso nos puede doler la incertidumbre, el no saber que va a pasar en el futuro, cuanto más nos duele no saber lo que pasó en el pasado.

    Las diferencias son las que son, más allá de los rasgos físicos, del lugar de nacimiento, y tan peligroso puede ser olvidarlas y hacer como que no existen, como no olvidarlas y hacer que sean lo único que existe.

    Es dificil, dificilísimo, encontrar un término medio, pero no es imposible, y es lo saludable para todos.


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