Hola Nerea, somos Andrea y Jose.

Empiezo, intento ser breve y concisa, pero este tema me absorbe tanto…. Cuando fuimos a buscar a Safri a Addis Abeba, decidimos ir una semana antes a Etiopía para tener más datos sobre ella y comprobar el expediente. Para nosotros era y es muy importante conocer cuantos más datos posibles sobre su origen, quién era su madre y cómo estaba. En el viaje, aunque nos movimos mucho no pudimos obtener nada claro y la búsqueda no dio resultado, aunque establecimos contacto para, en un futuro, volver a intentarlo. Con el tiempo las cosas se han movido y tenemos una foto de la madre bio de Safri y de su hermana bio de 3 años. Cuando recibimos la foto, a mí casi me da un patatús!! En el correo nos contaba más detalles de ella, de su hija… Tengo que decirte que me sorprendió tanto, tan “pronto”, que me causó una enorme desazón, me incomodó, me hizo sentir tristísima…. Después de tanto querer saber, ahí lo teníamos, delante de nuestros ojos… Ayer me llamó nuestro contacto y escuché la voz de su madre biológica. Y ahora nos preguntamos… y ahora qué???

Ha sido un regalo el poder llegar hasta aquí, de esta manera, en realidad tan sencilla… Es increíble, es genial que podamos tener la pieza de puzzle que falta, que conozcamos sus orígenes, que nuestra hijas pueda disponer de esa información cuando la necesite… Pero…. Tenemos mil dudas sobre cómo actúar, qué hacer, cuándo….???? Sé que es un tema muy delicado y personal, pero también sé que hay familias adoptivas que mantienen contacto con las familias bios… y nos gustaría saber cómo lo llevan… Queremos ayudarlas, pero no sabemos cómo, cuál es la manera más correcta, más ética y por supuesto, menos dolorosa…. Bufff, en fín, Nerea. Sé que el tema tiene miga….

Hola familia!!!!!

Menuda historia! Vaya… a veces buscar es lo que tiene, que uno encuentra y cuando es demasiado pronto, demasiado poco probable, nos supera…

Entiendo que ha supuesto un giro de 180º, que os ha hecho entender/reflexionar/

cuestionar muchas cosas que no estaban claras hasta ahora. Ya habíais tirado del hilo hace tiempo y tuvisteis la valentía de dudar y de querer reconstruir la historia de Safri…

Siempre hay riesgo. Creo que el riesgo no está en “encontrar” aunque imagino que el vuelco al corazón de oir la voz de la madre bio es impresionante, que tener fotos, pruebas, evidencias nos revuelve las entrañas… que pensar en nuestro hijo, en su pasado, y su hipotético futuro de no habernos cruzado en la vida da escalofríos…

El riesgo creo que está en CÓMO continuar la historia. La primera duda es cómo/cuándo trasmitir esa información a nuestros hijos, el manejo, el momento y la forma es muy importante y va a depender de la edad, recuerdos del menor, interés por su historia pasada y cómo se ha ido manejando la información hasta ese momento.

La segunda, y paralela, es qué tipo de relación mantener con la familia (esto en el caso de que den su consentimiento y evidentemente no presionando ni imponiendo (pero no es el caso). Sobre todo porque hay ciertas barreras, idiomática -que seguramente precisa de terceras personas y resta intimidad-, físicas por la distancia, culturales -que hacen que ellos “esperen” y nosotros “marquemos el paso”… sobre las que hay que pensar y sería bueno definir, aunque uno se sienta injusto, frío o incluso cruel.

Supongo que como en todo hay grados de relación y tenemos qué saber en qué grado ponemos esta, sobre todo para no generar falsas expectativas. Todo ello de acuerdo con la otra parte, las relaciones son de dos.

Entiendo que este interés de mantener contacto está centrado en vuestra hija y con idea de futuro. Puede ser una relación que se base en:

– Contacto puntual vía carta donde se crucen fotos y se maneje cierta información.
– Contacto asiduo, que incluye vía telefónica entre progenitores
– Lo anterior más participación del menor
– Lo anterior con visitas en persona

Marco estos grados, sabiendo que es imposible englobar en tipologías las relaciones y sus características, es para que nos entendamos y porque son los niveles de relación que he observado en otros padres que han dado con la familia bio y mantienen (cierta) relación.

A veces, por la trayectoria, por la edad de los hijos y/o creencias de los padres adoptivos pasan al cuarto nivel directamente, incluso nada más conocer la existencia de la familia bio se trasladan o incluso los conocen en ese viaje de adopción y crean cierto vínculo… Otros se quedan “atascados” en el primer nivel, el de “por si acaso” “para el futuro” o avanzan uno o dos con el tiempo…

Es cuestión de ritmos, de relación, de pretensiones…

Y lo único que puedo recomendaros es que NO os forcéis, y por supuesto no forcéis a la niña.

Tercer punto: Ética. Este creo que es el más complicado, porque nuestra relación con los padres bio es aboslutamente asimétrica y “forzada” (me refiero a que nunca nos vincularíamos a una familia etiope cualquiera hasta el fin de los tiempos con la que adquiriéramos compromisos si no se hubiera dado esta importante circunstancia, y mucho menos ellos con una familia española…).

Cuando conocemos una realidad a menudo nos vemos “necesitados” o “forzados” a cambiarla, sobre todo si nos preocupa, nos incomoda o nos duele. Yo quiero creer que nadie está en deuda con nadie y que ambos padres (los bio y adoptados) en principio “solo” tenemos en común un hijo, un hijo al que atendimos con doble generosidad, unos le dieron la vida y otros la mano para recorrerla. Un equipo. (Un equipo puede ser un buen equipo sin necesidad de ser amigos…)

A veces, en nuestro deseo de compensación, que entendemos la adopción como pérdida-ganancia, se mezcla nuestra responsabilidad “occidental” en su situación de extrema pobreza, de falta de acceso a recursos… y algunos lo intentan compensar con dinero, con material…

¿Bien, mal? ¿Les hace sentir mal, les yuda, me hace sentir bien? Creo que es cosa de cada uno. Y que lo que realmente pervierte no es la acción sino la intención. Otra cosa: A veces nos adelantamos y creemos que la otra persona por contarnos su historia nos pide algo, a priori, quiero creer que la mayoría de las veces la demanda es “ser escuchado” y no hay más. Otra cuestión es que a mí me cueste soportar el dolor ajeno y quiera compensarlo.

Nada está escrito, yo me dejaría llevar por lo que sentís, por ser sinceros con vosotros mismos y cuándo decidáis QUÉ queréis ya articularéis CÓMO. Ya estáis haciendo mucho…

No sé si te ayudo, es complicado… seguimos hablando…

Mandaré al foro esta consulta (cambiada) u otra similar cuando empiece el mes de modo que otros puedan contar cómo lo hacen a ver si os ayudan en la práctica.

Un abrazo!

Nerea

0 Responses to “cuándo la mochila se abre…,¿estamos preparados?”



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